No me centro en la moda tecnológica, sino en la mejora real del proceso. El monitoreo
efectivo mezcla IA y revisión humana.
La automatización es útil, pero un exceso de confianza en ella puede generar problemas.
Por eso reviso personalmente las alertas que pueden tener impacto real, evitando que un
fallo del sistema se convierta en un problema operativo importante.
Cada entidad tiene su propio contexto y regulación. Aquí no hay plantillas universales:
adapto el flujo a la realidad y a las necesidades específicas del sector financiero
español.
Comparto los errores y los aciertos. La transparencia manda: cada dato importante se
documenta y se corrige si es necesario, sin adornos ni falsas expectativas.